Imaginaros todos juntos, los 68, lo que podemos hacer este año…

Podríamos empezar la crónica hablando de cómo el equipo de regional ganó el torneo en Valladolid con un gran número de jugadoras de la casa, y dominando sus partidos, o cómo el equipo de división de honor sólo concedió un ensayo en todo el torneo, pero para ser honestos con lo que vivimos el sábado en Pucela, la crónica empezaría así: Comienza el último partido del equipo de regional. En la banda, todas las jugadoras del equipo de división de honor, juntas, miran y animan. En la otra banda, Fonti y Caba a los mandos del equipo arengan y disfrutan viendo como el equipo juega conforme a lo trabajado durante las semanas anteriores, y cómo durante el torneo ha ido mejorando. Las jugadoras del equipo de División de honor, se levantan para calentar y preparar su final. Y mientras ellas están calentando en el campo principal del Pepe Rojo, el equipo de Regional al acabar el partido, no puede evitar que muchas de sus jugadoras lloren de la emoción de haber ganado su primer torneo. Algunas, prácticamente “ayer” estaban en la escuela del club. Y entre ellas, las veteranas (¡benditas veteranas!) y las nuevas incorporaciones fueron capaces de disfrutar en el campo y ver como cuando se trabaja, los resultados salen. Mientras ellas disfrutaban de su victoria, el equipo de División de Honor se medía con un fiero adversario. Aunque este equipo había jugado ya un amistoso días antes de este torneo y otros dos partidos mas durante la mañana previos a esta final, jugar por ser campeonas de este torneo por tercer año consecutivo y contra un oponente muy serio, era justo la piedra de toque necesaria para ver si el trabajo realizado en esta pretemporada iba por el buen camino.

El partido fue el mas reñido de los disputados hasta ahora en pretemporada, pero las 16 valientes que se levantaron a las 6:30 de la mañana del sábado demostraron por qué Majadahonda lo está haciendo bien con los equipos femeninos: trabajo, humildad y compañerismo. Con tan solo unas semanas por delante antes del comienzo de las competiciones de los equipos majariegos, nuestros equipos ahora mismo depende de ellos. De su trabajo entre el comienzo de la temporada y el final dependerán los resultado al final de esta. Lo que quedó en evidencia el pasado sábado en Valladolid es que, cuando las jugadoras trabajan en el campo, mueven el balón, y luchan en defensa y siguen los patrones que marcan las líderes de juego, el equipo disfruta. Y cuando se disfruta en el campo, se juega bien. Y cuando se juega bien, se ganan partidos, pero mejor aún, se sale feliz de ellos, y con ganas de mas rugby.

Así que aunque podríamos haber empezado la crónica nombrando individualidades, o los puntos que le metimos a este y otro equipo, o los ensayos que marcamos, vamos a dejar este artículo así: El sábado se fueron a Valladolid 32 jugadoras, 5 entrenadores y una recuperadora-fisio. Se quedaron sin poder venir otras 28 jugadoras entre lesionadas, sin ficha e indisponibles. 1 entrenador y 1 preparadora física. Imaginaros todos juntos, los 68, lo que podemos hacer este año…